¿Quién de nosotros no recuerda al curioso personaje bautizado popularmente como “Yungay”, quién fuera concebido para anunciar la promoción de un diario local?
Sin lugar a dudas, todos recuerdan las escenas del comercial y al simpático personaje pero, ¿acaso alguien recuerda el nombre del diario que se anunciaba en dicho comercial?
Este caso es sólo uno de tantos ejemplos que dejan ver lo que sucede cuando el talento creativo de los publicistas opaca el objetivo comunicacional y deja de lado a la estrella del anuncio: el producto o servicio que queremos vender.
No olvidemos que el fin último del Marketing es ayudar a generar mayores ventas. En ese sentido, siendo la Publicidad un instrumento comunicacional para llegar al objetivo de ventas, ésta debe estar al servicio de la estrategia de Marketing y no de la creatividad de los publicistas.
Un buen comercial no es aquel que gana la mayor cantidad de premios sino aquel que contribuye al éxito comercial del producto o servicio que anuncia, es decir, aquél que contribuye al incremento en el índice de ventas.
Como publicistas, debemos estar alertas de que los personajes, (v.g. chicas despampanantes en bikini, chicos con cuerpos de ensueño y bebés sacados de revistas), los escenarios y el argumento no opaquen el protagonismo del producto o servicio que anunciamos. El reto que debemos asumir como profesionales de la publicidad es focalizar nuestra creatividad para generar una buena recordación e imagen de marca.





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