Estadísticas de inicios del 2021 revelan que América Latina tiene unos 30 millones de personas en búsqueda de empleo. 5.4% más que en el año 2019, con una tendencia a que estas cifras sigan incrementando en la coyuntura mundial de pandemia, como ha venido siendo el 2020 y lo que va de este año.
Acompañan a estos terribles números, muchas historias de depresión, ansiedad y, como no, viendo el tema con más profundidad seguro que varios empiezan a preocuparse y a plantearse preguntas como: ¿Qué podemos hacer?. ¿Qué futuro nos espera? (más aun si la pandemia continúa). ¿Cómo insertarme en el mercado laboral contraído en toda la región y en muchos países del mundo?. ¿Qué alternativas tengo?

Sobrevivir a estas cifras nos presenta dos caminos. El llorar sin hacer nada, o mostrar de qué estamos hechos y generar un autoempleo. Mejor dicho, emprender; que tampoco es un camino sencillo, pero trae muchas satisfacciones y nos presenta constantemente, a nosotros mismos, retos que jamás hubiéramos tenido trabajando para otros o al quedarnos llorando sobre leche derramada.
Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el 2020 ha sido uno de los años con mayor creación de emprendimientos en el mundo. Como respuesta “natural” a una situación de crisis., hay quienes han encontrado alternativas en el rubro de alimentación por delivery (proyectos de supervivencia) o replantear sus modelos de negocio a plataformas digitales.
Para los expertos, el 2020 fue un año de resiliencia y grandes oportunidades, porque las personas se adaptaron a las nuevas circunstancias para seguir buscar opciones y los emprendimientos tuvieron en la tecnología a una nueva ventana para promocionarse.
El 02 de enero del 2021, el diario “El Comercio” de Ecuador, al respecto escribió: “en el ámbito global hay historias alentadoras. Más de la mitad de las compañías que forman parte de la lista Fortune 500 surgieron en medio de una crisis económica y lo hicieron como proyectos”. Entre estos destacaron algunos relacionados con salud, educación, entretenimiento, energías renovables, logística y otros.
Sin embargo, en esta “reinvención” no todos han establecido estrategias claras que puedan ayudarlos a crecer y/o a ofrecer valor agregado. Sólo tienen a su circulo cercano como clientes, lo cual hará que la duración de sus negocios en el mercado sea, probablemente, de corto plazo. O, en el mejor de los casos, sólo mediano.
Si la opción es montar emprendimientos con una visión de larga duración y autoempleo, la mejor alternativa es destinar recursos económicos para asesorarse y capacitarse, como parte de la inversión inicial, y así poder moldear productos mínimos viables que potencien una buena idea de negocio en grupos de disrupción, de aprendizaje colaborativo y espacios de networking, como los que ofrecen las incubadoras, centros de emprendimiento y aceleradoras de negocios, que ponen a servicio de los emprendedores toda su maquinaria para capacitar y desarrollar herramientas colaborativas, uso de tecnología, innovación y formación de negocios.
Así pues, el método de colaboración incentiva el necesario intercambio de bienes y servicios, a partir de un enfoque de solidaridad, beneficio mutuo y ahorro dentro de un ecosistema emprendedor.
En conclusión, podemos convertir esta crisis de desempleo en una oportunidad. En ese sentido, el emprendimiento resulta siendo una buena alternativa para la generación de autoempleo; siempre y cuando nos preparemos adecuadamente y tengamos la orientación necesaria, cubriendo de manera efectiva nuestras debilidades con capacitación, orientación y asesoría.




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