
Al iniciar una empresa, normalmente el emprendedor inicia como persona natural con negocio. Es decir, la misma persona tributa como una empresa, normalmente en el Régimen Especial que paga Impuesto a la Renta sobre las ventas del mes (tasa del 1.5%) y el IGV, que invariablemente es del 18%.
Siempre se recomienda mantener como persona natural con negocio hasta obtener ventas mensuales por S/ 5,000 aproximadamente. A partir de este monto, se sugiere constituir una persona jurídica. La razón, resulta recomendable diferenciar el patrimonio personal y del patrimonio empresarial.
La figura societaria a escoger es la sociedad anónima cerrada-SAC. Es una persona jurídica muy conocida en el mercado, y de fácil venta de acciones por parte de los socios. Sobre estas acciones podemos pactar cláusulas que permitan o limiten su transferencia (tag o drag along), o celebrar contratos de vesting, en especial para las startups.
La mayoría de las veces, los emprendedores eligen un negocio en función a pagar menos impuestos. Esto es un error. La elección de un negocio está en función a obtener la mayor ganancia y no en pagar menos impuestos.
En relación al IGV, el emprendedor debe tener claro que el IGV que incorpora en su venta o prestación de servicio no es su ganancia. El IGV de las ventas del mes deberá pagarlo a la SUNAT.
En relación al pago de impuestos, los emprendedores deben saber que a pesar que no le paguen los clientes por sus ventas o servicios igual deben pagar el Impuesto a la Renta y el IGV1 a la SUNAT. Este es el caso de las ventas a crédito, por ejemplo.
Se aconseja, desde un inicio pagar los impuestos porque cuando la empresa crezca habrá internalizado el cumplir estas obligaciones y las incorporarán con mayor facilidad en sus futuros planes de negocio.
Otro error que se comete cuando la empresa ha crecido es reducir la contabilidad solo a las declaraciones ante la SUNAT. Si bien estas son importantes, la importancia de la contabilidad es la información que nos brinda los Estados Financieros en especial el Balance General y el Estado de Ganancias y Pérdidas.
Finalmente, los emprendedores arriesgan, es parte de su esencia, por ello es necesario que se asesoren en los rubros que no conocen como son las finanzas, la contabilidad, marcas, tributario, laboral, entre otros. No pocas veces, buscan asesoría solo cuando llegan notificaciones de SUNAT, SUNAFIL o les deniegan un préstamo bancario a la empresa porque un socio tiene una deuda impaga.





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